Lucenitos’s Weblog

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Partes del libro

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Ya se ha hablado brevemente en el anterior artículo acerca de la historia del libro. Sería interesante, por lo tanto, hablar de su estrucutra y de las partes que lo componen.

En primer lugar, habría que hablar de la estructura externa que, según Wikipedia, engloba a las cubiertas, el lomo, la solapa y la camisa (también llamada forro).

En cuanto a la estructura interna cabrían ser destacados dos elementos: las páginas iniciales y las páginas finales. Wikipedia lleva a cabo esta división:

Páginas iniciales

Anteportada

Es la hoja que antecede a la portada, y en la que sólo se pone el título de la obra. Es sinónimo de portadilla, aunque este término también hace referencia, en una obra dividida en partes, a la hoja que va antes de una parte, y en la que sólo aparece el título de ésta.

Frontispicio

Es la página anterior a la portada, que suele contener el título y alguna ilustración decorativa (un grabado, una viñeta o una fotografía). Eran frecuentes en biblias y libros escolares antiguos. Muchas de estas páginas son en la actualidad obras maestras del arte del grabado. También recibe el nombre de frontis.

Portada

También llamada portada interior o página de título, es la página en la que figuran el título completo del libro, el nombre del autor o autores, y el lugar y año de la impresión, la editorial (y en la mayoría de casos su logotipo), etc. A menudo se tiende a confundir la portada de un libro con sus cubiertas o tapas.

Índice

Prefacio

Agradecimientos

Introducción

Preliminares

Dedicatoria

Páginas finales

Apéndice o anexos

Bibliografía

Colofón

Contraportada

Epígrafe

También llamado ultíligo.

Guardas

Hojas de respeto

También llamadas hojas de cortesía.

Glosario

Del latín glossarĭum, es un anexo que se agrega al final de libros o enciclopedias, en donde se definen y comentan ciertos términos utilizados en dicho texto, con el fin de ayudar al lector a comprender mejor los significados de algunas palabras.

Una vez realizada esta breve introducción a las partes que componen un libro sería interesante hablar de las palabras que pueden antojarse como más oscuras como epígrafe, colofón, epílogo o apéndice.

Si se consulta el Diccionario de la Real Academia de la lengua se pueden dar cuenta de estas definiciones:

Epígrafe:

(Del gr. ἐπιγραφή, inscripción).

 1. m. Resumen que suele preceder a cada uno de los capítulos u otras divisiones de una obra científica o literaria, o a un discurso o escrito que no tenga tales divisiones.

 2. m. Cita o sentencia que suele ponerse a la cabeza de una obra científica o literaria o de cada uno de sus capítulos o divisiones de otra clase.

Colofón:

 (Del lat. colŏphon, -ōnis, y este del gr. κολοφών, término, fin).

 1. m. Impr. Anotación al final de los libros, que indica el nombre del impresor y el lugar y fecha de la impresión, o alguna de estas circunstancias.

Epílogo:

(Del lat. epilŏgus, y este del gr. ἐπίλογος).

1. m. Recapitulación de lo dicho en un discurso o en otra composición literaria.

2. m. Última parte de algunas obras, desligada en cierto modo de las anteriores, y en la cual se representa una acción o se refieren sucesos que son consecuencia de la acción principal o están relacionados con ella.

Apéndice:

(Del lat. appendix, -ĭcis).

1. m. Cosa adjunta o añadida a otra, de la cual es como parte accesoria o dependiente.

 

Fuentes: http://es.wikipedia.org/wiki/Partes_del_libro

                 http://www.rae.es/rae.html

 

 

septiembre 8, 2009 Posted by | aelejabe, rdf0809 | Deja un comentario

Un poco de historia

Sócrates estaba en contra de almacenar el conocimiento en soportes que no fuesen la memoria. Consideraba que si se guardaba el saber sobre escrito el hombre perdía un poco de alma, se corrompía. ¿Dónde residiría su poder si este no estaba bien custodiado por su memoria?. Es por esta razón que su discípulo Platón fue el encargado de transmitir el pensamiento de su maestro siguiendo el dicho de verba volant, scripta manent. Me parece respetable la decisión de Sócrates de no expresar sus ideas con tinta, sin embargo, es de agradecer que sus discípulos no pensasen lo mismo. la escritura, el almacenamiento del saber, fue una gran evolución y revolución y ha provocado constantes problemas. Hasta la invención de la imprenta no se pensó en la divulgación de la historia del saber y del ser humano. ¿Por qué? ¿Acaso el saber implica peligro? evidenemente. El saber es un arma de doble filo y por eso el pueblo llano se mantuvo a base de pan y circo muchos siglos. Gracias a Guttenberg todo aquello cambió y, hoy por hoy, podemos decir que el que no sabe es porque no quiere.

La escritura es la base de la existencia del texto y del libro. Es un sistema de signos lingüísticos que permite transmitir y conservar las nociones abstractas. La escritura empezó a elaborarse entre hacia el IV milenio a. C. en principio en forma de imágenes que pasaron a conformar conjuntos pictográficos por simplificación. A continuación surgieron los ideogramas y después los signos fonéticos que simbolizaban los sonidos (sílabas o letras). Sin embargo, el libro sigue estando ligado a su soporte, a la voluntad humana de dar una materialidad perdurable a un texto.

La piedra fue el soporte más antiguo de escritura que ha llegado hasta nuestros días; pero la madera sería realmente el verdadero soporte del libro. Las palabras biblos y liber tienen, como primera definición, corteza interior de un árbol. En chino el ideograma del libro son las imágenes en tablas de bambú.

Después se encontraron unas tablillas de arcilla utilizadas en Mesopotamia en el III milenio a. C. El cálamo,  un instrumento en forma de triángulo, servía para imprimir los caracteres en la arcilla antes de ser cocida. Fue la escritura utilizada por los asirios y por los sumerios, una escritura en forma de cuña, de ahí su nombre: escritur cuneiforme. Las tablillas se cocían después para que quedaran solidificadas. En Nínive fueron encontradas 22.000 tablillas del siglo VII a. C., era la biblioteca de los reyes de Asiria que disponían de talleres de copistas y lugares idóneos para su conservación. Esto supone que había una organización en torno al libro, un estudio sobre su conservación, clasificación, etc.

El precedente del libro fue el papiro. 

Los rollos de papiro, resultado del encolado de varias hojas, se envolvían en un cilindro de madera, enrollándolos. Algunos sobrepasan los cuarenta metros (crónica del reinado de Ramsés III). Se desenrollaban horizontalmente; el texto está escrito por una sola cara y dispuesto en columnas. El título se indica por medio de una etiqueta atada al cilindro. Los rollos en papiro que se conocen provienen de tumbas en las que se depositaban, con plegarias y textos sagrados, como el Libro de los muertos, datados de principios del II milenio a. C.

Estos ejemplares muestran que el desarrollo del libro, bajo su aspecto material y en su apariencia exterior procede de un contenido estructurado por los valores religiosos (relatos mitológicos y creencia en el más allá), simbólicos (textos mágicos), políticos (textos de caracter histórico), económicos (listados de impuestos, donaciones y ofrendas), didácticos (enseñanzas), éticos (máximas y textos sapienciales), o literarios (poemas y cuentos). La influencia particular dada a la escritura esta motivada por la búsqueda de medios para conservar y transmitir los valores culturales.

Los escribas, cuyos servicios fueron indispensables en culturas como la egipcia, babilónica y hebrea, entre otras, eran personas instruidas que ejercían actividades administrativas, tales como tomar al dictado textos, poner por escrito transacciones comerciales, escritos jurídicos o registrar documentos históricos para gobernantes, nobles, reyes y clero.

Progresivamente el pergamino fue sustituyendo al papiro. La leyenda atribuye su invención a Eumenes III, rey de Pérgamo, de donde procedería el nombre de pergamineum que derivó en pergamino. Su producción empezó hacia el siglo III a. C. Conseguido a partir de la piel de los animales (cordero, vaca, asno, antílope, etc.) podía conservarse, por más tiempo, en mejores condiciones; más sólido, permitía, asimismo, el borrado del texto. Era un soporte muy caro dada la materia empleada así como el tiempo de su preparación.

Los cilindros de papiro se llaman volumen en latín, palabra que significa movimiento circular, enrollamiento, espiral, torbellino, revolución, en fin, rollo de hojas escritas, manuscrito enrollado, libro. Los romanos utilizaban también tablas de madera untadas con cera en las que se podía imprimir y borrar los signos con la ayuda de un estilete (que tenía una extremidad acabada en punta y la otra redondeada). Estas tablas podían estar unidas de manera similar a las de los códices. Servían, por ejemplo, para enseñar a escribir a los niños (según los métodos descritos por Quintiliano en sus Instituciones Oratorias).

El volumen es enrollado alrededor de unos cilindros de madera. No permite más que un uso secuencial: se está obligado a leer el texto siguiendo el orden en el que ha sido escrito, es difícil poner una referencia para acceder, directamente, a una parte determinada del texto. Los únicos volúmenes que en la actualidad se siguen utilizando son los del Torá, en las sinagogas.

Finalizando la Antigüedad entre los siglos II y III, y ya en la Edad Media, el códice sustituyó al volumen. El libro ya no era un rollo continuo, sino un conjunto de hojas cosidas, con lo que el libro o códice adquirió el aspecto rectangular que conocemos hoy. Desde ese momento fue posible acceder directamente a un punto preciso del texto. El códice resultaba más manejable, podía ponerse sobre una mesa facilitando, de esta forma, el que el lector pudiera tomar notas o escribir mientras leía. El formato de los códices fue mejorando con la separación de las palabras, las mayúsculas y la puntuación, cosa que permitía una lectura silenciosa; después se añadieron las tablas de las materias y los índices, que facilitaron el acceso directo a la información requerida. Fue éste un formato tan eficaz que todavía se utiliza hoy, después de más de 1.500 años de su aparición.

El papel reemplazó, progresivamente, al pergamino. Una materia más barata que permitió una difusión más amplia del libro.

El libro en forma de códice e impreso en papel, tal y como lo conocemos actualmente, aparece, por tanto, a finales del siglo XV. A los libros impresos antes del 1 de enero de 1501 se les llama incunables.

La introducción de las prensas para imprimir utilizando el vapor, poco después de 1820, así como los nuevos molinos de papel funcionando también a vapor, constituyeron las innovaciones más importantes después del siglo XV. Ambas hicieron bajar, notablemente, los precios de los libros a la vez que aumentaban su tiraje. Muchos elementos bibliográficos, como la posición y formulación de los títulos y de los subtítulos se vieron afectados, también, por esta nueva producción en serie. Después del siglo XIX aparecieron nuevos tipos de documentos: fotografía, registros sonoros, cine, etc.

¿Cual será su futuro? resulta difícil de predecir. Ya se han mencionado con anterioridad los “libros electrónicos”. Quizá estos acaben con el soporte de papel como en su día el papiro sustituyó a las tablillas de madera. Todo residirá en si resulta más cómodo y económico. Lo único que se puede afirmar es que no habrá nada que sustituya la sensación de abrir un libro antiguo.

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Historia_del_libro

septiembre 7, 2009 Posted by | aelejabe, rdf0809 | Deja un comentario

Resolviendo dudas

En una entrada anterior se explicó el significado de “libro incunable”. Hoy me gustaría, con la ayuda de Wikipedia, aclarar el significado de la palabra “códice”.

La Real Academia de la lengua define el término como:

(Del lat. codex, -ĭcis)

 1. m. Libro anterior a la invención de la imprenta

 

Es decir, en seguida se puede establecer una diferencia con el libro incunable debido a que este último surgió con la imprenta, es inherente al revolucionario invento del siglo XV.

Una definición más extensa la obtenemos de Wikipedia: 

Se denomina códice (del latín bloque de madera, libro) a un documento con el formato de los libros modernos, de páginas separadas, unidas juntas por una costura y encuadernadas. Aunque técnicamente cualquier libro moderno es un códice, este término se utiliza sólo para libros escritos a mano, manufacturado en el periodo que abarca desde finales de la Antigüedad Clásica hasta los inicios de la Edad Media.

El códice esta conformado por un conjunto de hojas rectangulares de pergamino o de papiro (o alternando ambos materiales) que se doblan formando cuadernillos para escribir sobre ellos, los cuales se protegen mediante una encuadernación. Dichos cuadernillos, al unirse a través de la costura, llegan a constituir el códice completo. Los cuadernillos se denominaban por los romanos duerniones, terniones, cuaterniones o quinterniones según el número de hojas contenidas antes de doblarlas. Como lo regular es que se formaran cuatro (ocho dobladas) ha quedado el nombre de cuadernos (quaterni) para designar los ejemplares pequeños aunque dispongan hoy de mayor número de páginas.

Una vez establecida la definición sería importante destacar su historia. Relatar el pasado del códice es hablar de la historia del libro. En el siguiente artículo se abordará este tema.

Fuentes: http://es.wikipedia.org/wiki/C%C3%B3dice

                  http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=códic%20e

septiembre 5, 2009 Posted by | Ana Elejabeitia, rdf0809 | Deja un comentario

Biblioteconomía

La biblioteconomía, conocida también en algunos países hispanoamericanos como bibliotecología, es el conjunto de actividades técnicas y científicas que tiene como finalidad el conocimiento de la información, de los materiales en que se presenta y del lugar en que se hace uso de ella, para con esto responder mejor en calidad y cantidad a las demandas de información que hace la sociedad. El término deriva de las palabras griegas Biblion (‘libro’), theke (‘caja’) y nomos (‘ley’).

La biblioteconomía y Ciencia de la Información es la técnica cuyo campo lo constituyen las colecciones de libros y las publicaciones periódicas (revistas y periódicos), la información y la gestión del conocimiento. Este último rol a lo largo del tiempo se ha ido ampliando al manejo de las tecnologías de la información. La biblioteconomía también se interesa por otros formatos o recursos de información, como por ejemplo, publicaciones periódicas en línea, los discos compactos (CD-ROM) y DVD, las microfichas, las filmaciones (vídeo-cassetes, microfilm), las cintas de audio, etc.

La biblioteconomía se puede dividir en teórica y aplicada. En la primera incluimos temas como la teoría de la información y la gestión del conocimiento, el estudio de la necesidad de información y cómo satisfacerla al mundo, los factores externos que influyen en la interpretación de los conocimientos, etc. La biblioteconomía aplicada se ocupa de temas tales como el desarrollo y mantenimiento de las colecciones, servicios técnicos (adquisición, catalogación, préstamo y descarte o depuración) de las colecciones, cooperación interbibliotecaria, derechos de autor, libertad de información (derecho al acceso a la información), conservación, gerenciamiento de la biblioteca o unidad de información, etcétera. Junto con la bibliometría está la informetría o medida de la capacidad potencial de transferencia de información documental de un sistema documental o bibliotecario. Mide la cantidad de información posible con un algoritmo de búsqueda basado en las palabras clave o codigos descriptores que el lector usa en lenguaje natural y los equivalentes y sinónimos que el sistema o base de datos ha utilizado para catalogar los documentos (términos contenidos en las categorías en el caso de la Wikipedia). Si sumamos las interacciones u ocurrencias y establecemos un índice de calidad de la búsqueda por el logaritmo natural, que sería 1, 2 y 3 el óptimo para la recuperación de información conseguida. Es semejante al número de referencias que descarga un motor de búsqueda en Internet.

Existen diversos sistemas de clasificación que se utilizan, con el objetivo primario de organizar físicamente las colecciones de las bibliotecas en los estantes, siendo los más empleados el de Dewey o clasificación decimal universal, CDU en Europa, el sistema de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, BLISS, clasificación facetada de Ranganathan, etc. Mediante el empleo de estas clasificaciones, es posible asignar al material en forma individual y al organizarse en los estantes (ejemplo, un libro) un código numérico o alfanumérico que refleja su contenido (temas o materias), y que sirve para ubicar juntos en los estantes los materiales que tienen contenidos relacionados.

La organización de una biblioteca, esto es, la organización física por materias de un catálogo de libros, ha llevado al estudio del cómo estructurar el conocimiento humano: Catalogación y Clasificación. El estudio de la arquitectura de la información incluye una especialidad denominada Bibliometría, que se ocupa por ejemplo de los índices de citas o citation index, el factor de impacto o impact factor, el número de veces que un artículo es citado en otros artículos, etc. El enfoque hacia el mundo empresarial se expresa en la Gestión del conocimiento, que busca calidad o relevancia y difusión selectiva del conocimiento, para hacer frente a la sobrecarga de información. El mundo de las bibliotecas y centros de documentación es muy sensible hacia el conocimiento de sus usuarios y autores, lo que supone estudiar las necesidades de los clientes mediante encuestas y entrevistas (métodos obstructivos) o mediante el análisis de los patrones de búsqueda de los clientes, como puede ser el análisis de los weblogs de los catálogos (métodos no obstructivos).

Fuente:http://es.wikipedia.org/wiki/Biblioteconom%C3%ADa

septiembre 4, 2009 Posted by | aelejabe, rdf0809, Uncategorized | Deja un comentario

Libros electrónicos

Un libro e. (LE), o libro electrónico, o ecolibro, o ciberlibro (CL) (e-book o eBook en inglés) es una versión electrónica o digital de un . El término es ambiguo, ya que se refiere tanto a una obra individual en formato digital, como a un dispositivo utilizado para leer libros en formato digital. La mayoría de los usuarios no utiliza este término con el segundo sentido y emplean, en cambio, el término más preciso de dispositivo de ciberlibro.

Un libro e. (LE), o libro electrónico, o ecolibro, o ciberlibro (CL) (e-book o eBook en inglés) es una versión electrónica o digital de un libro. El término es ambiguo, ya que se refiere tanto a una obra individual en formato digital, como a un dispositivo utilizado para leer libros en formato digital. La mayoría de los usuarios no utiliza este término con el segundo sentido y emplean, en cambio, el término más preciso de dispositivo de ciberlibro.

En este contexto aparece la tinta electrónica, que tiene un “efecto papel” (debido a la ausencia de iluminación propia y alto contraste obtenido) y su bajo consumo (pues esta tecnología no necesita alimentación más que en los cambios de pantalla).

Ejemplos de estos dispositivos son el iLiad (fabricado por iRex y primer dispositivo comercializado en España desde 2006), el Reader (PRS-500 y PRS-505) de Sony, el HanLin V3, el STAReBOOK STK-101, el Bookeen Cybook y ahora el Kindle, producto de Amazon.

Una vez redactada la definición sería interesante plantear varias cuestiones. ¿Tendrá futuro este nuevo formato de lectura? ¿Nos encontramos ante la posibilidad de un futuro sin libros de papel? ¿Se debe toda esta innovación a la innata pereza humana? ¿Acaso sostener un libro pesado y pasar sus páginas nos cuesta cada día más?

No se trata de hacer una crítica feroz contra estos nuevos productos, se trata de intentar analizar lo que está ocurriendo sin caer en la tentación de lo cómodo, rápido y fácil. A veces las cosas más valiosas sí vienen en frascos inmensos, pesados, antiguos, con olor, con historia…

Así, invito a hacer una reflexión acerca de lo que está ocurriendo. Muchas veces hay que pararse a pensar y, por el contrario, la sensación que invade el día a día es que si nos sentamos y meditamos perdemos el tiempo. Un libro electrónico por si mismo no es dañino. Un mundo en el que impera la tecnología pensada para que las masas no piensen es peligroso. Dixit.

Fuente:http://es.wikipedia.org/wiki/Libro-e

septiembre 3, 2009 Posted by | aelejabe, rdf0809 | Deja un comentario

Documentación

Sería interesante conocer lo que Wikipedia define como “documentación” y las múltiples disciplinas que esta engloba. Se nombra esta palabra constantemente pero quizá haya gente que todavía desconozca lo que significa stricto sensu.

En sentido restringido, la documentación como ciencia documental se podría definir (a grandes rasgos) como la ciencia del procesamiento de la información. Integradora y globalizadora, se trata de una ciencia enriquecedora y generalista, de ámbito multidisciplinar o interdisciplinar. La ciencias de la documentación engloban, según la mayoría de los autores: la biblioteconomía, la archivística, la documentación y la museología.

Tiene que ver con la gestión del conocimiento, que es como utilizar cualquier clase de información y hacerla productiva o que dé el máximo beneficio, como si se tratara de otro bien económico. Asimismo, tiene que ver con arquitectura de la información o como se construyen los modelos para los soportes: Internet o encuestas, datos numéricos, fotografías, mapas, diarios, artículos de revistas, etc., es decir, un número ilimitado de soportes. También tiene el modelo la connotación de un método científico, mediante un algoritmo, que valida los resultados de búsqueda mediante la utilización de base de datos relacionales (tablas de datos).

 Biblioteconomía es la recuperación y presentación clasificada, ordenada y valorada de documentos impresos y de vídeo y audio sobre un tema preciso, que puede ser un artículo o un sistema o un producto o un descriptor. En una obra científica es la bibliografía de un informe final, tanto la que ha sido utilizada como la sugerida de ampliación. En cinematografía, es la recopilación de fuentes escritas o audiovisuales sobre una película (documentación de un tema).

En la obra científica o de no ficción formará parte de los créditos de la calidad del trabajo o bibliografía utilizada, y es parte del trabajo desarrollado, donde deberán figurar listas de fuentes; también son técnicas de documentación los glosarios, los índices temáticos y de autores citados, tablas auxiliares, etc.

Como funciones de un bibliotecario-documentalista profesional, como autor o como colaborador, el especialista en documentación conoce todas las variantes descritas y utiliza programas de cómputo específicamente desarrollados por programadores y que él mismo puede adaptar a cada tarea, como por ejemplo construir de forma instantánea un índice da materias por el método de palabras utilizadas y sus frecuencias o hacer un análisis de contenido o construir algún tipo de indicador de medida de la información o investigar sobre algoritmos de búsqueda o sobre motores de búsqueda en el ámbito de la informática.

El modelo de un sistema de información será con un modelo sistémico aplicado a un sistema complejo. Incluirá la captación de fuentes y su adecuación al problema a documentar; esto será la primordial tarea. El propósito es hacer máxima la cantidad de información captada y mínima la básica utilizable.

En el proceso de un trabajo sobre cualquier tema se comienza con documentarse sobre lo que se va a trabajar, y la forma más simple es consultar enciclopedias temáticas o bases de datos en Internet, como Wikipedia.org, monografías.com, geocities.com, Dialnet, Diccionario Crítico de Ciencias Sociales, enciclopedia.com etc. De una forma progresiva se encuentran fuentes nuevas y mucha información precisa.

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Documentacion

agosto 31, 2009 Posted by | aelejabe, rdf0809, Uncategorized | Deja un comentario

Diccionarios electrónicos

A finales de la década de los ochenta, y como consecuencia de los avances tecnológicos, aparecen los diccionarios electrónicos entendidos como “diccionarios en soporte magnético”. Estos diccionarios, que no dejan de tener su interés y su utilidad, son, en realidad, una digitalización del diccionario, a la que se añade una lematización automática que permita la búsqueda de artículos. Se trata, en último término, de un facsímil en soporte digital que permite búsquedas y aplicaciones informáticas básicas. Aunque la diferencia con los actuales diccionarios electrónicos es muy grande, sin embargo, es interesante seguir utilizando digitalización de imágenes para la publicación de diccionarios antiguos o de imposible localización en el mercado e, incluso, en la mayoría de las bibliotecas no especializadas. Buena muestra de ello es la reciente publicación en DVD del Nuevo Tesoro Lexicográfico de la lengua española (2001) de gran interés puesto que permite la consulta de sesenta y seis diccionarios fundamentales de la lexicografía española, desde el Vocabulario de Nebrija a la 21.a edición del Diccionario de la Real Academia Española (DRAE).

Paralelamente a estos diccionarios digitales se construyeron herramientas lingüísticas, fundamentalmente de corrección ortográfica y, posteriormente, gramatical, que pronto se consolidaron con el nombre de diccionarios. Estas herramientas aparecen incorporadas en las aplicaciones de procesamiento de textos como parte de las ayudas que ofrecen estas aplicaciones para la corrección automática de textos. En sentido estricto, es evidente que no se trata de verdaderos diccionarios sino de nomenclaturas no lematizadas más o menos extensas, cuya implantación no deja lugar a dudas. Actualmente, en el inicio del siglo XXI, un diccionario electrónico supera la capacidad informativa del diccionario en soporte tradicional y, por supuesto, de los diccionarios digitales o de los diccionarios incluidos en los procesadores de texto. El diccionario electrónico es, en las versiones actuales, una aplicación informática que integra una base de datos léxica que puede ser muy rica en formatos (texto, imagen, sonido o vídeo) y contenidos, con un conjunto de herramientas para su consulta, visualización en un entorno atractivo y de fácil utilización, e, incluso, impresión en papel.

Desde el punto de vista de los usuarios, el diccionario electrónico permite una consulta más rápida y flexible de la información, ocupa menos espacio y es totalmente accesible desde cualquier ordenador y en cualquier momento y lugar (PCP 1998). Sin embargo, a pesar de todos los cambios, es indudable que sigue manteniendo su naturaleza original de obra de consulta y resolución de dudas. Lo que no está tan claro es si, realmente, supone un avance respecto del diccionario tradicional y si responde o podría responder a las expectativas del usuario actual.

Fuente:http://elies.rediris.es/elies24/pampillon_cap1.htm

junio 18, 2009 Posted by | rdf0809 | Deja un comentario

Historia de la traducción automática

La aspiración de obtener artilugios mecánicos que sirvan para superar las barreras lingüísticas viene de antiguo. En el siglo XVII se habla de la utilización de diccionarios mecánicos (basados en códigos numéricos universales) para superar las barreras del lenguaje, dentro de un movimiento a favor de la creación de una “lengua universal” no ambigua, basada en principios lógicos y símbolos icónicos, que permitiese comunicarse a toda la humanidad. Este empeño precede por bastante tiempo a la propia existencia del ordenador. Por ello, se puede entender que desde el momento en que un ordenador estuvo disponible en la década de 1940, la traducción automática pasó a convertirse inmediatamente en una de las aplicaciones estrella de la informática.

El mundo salía de una guerra mundial que en el plano científico había incentivado el desarrollo de métodos computacionales para descifrar mensajes en clave. A Weaver se le atribuye haber dicho “cuando veo un artículo escrito en ruso me digo, esto en realidad está en inglés, aunque codificado con extraños símbolos. ¡Vamos a descodificarlo ahora mismo!” (citado por Barr y Feigenbaum, 1981). No hace falta decir que tanto los ordenadores como las técnicas de programación de aquellos años eran muy rudimentarias (se programaba mediante el cableado de tableros en lenguaje máquina), por lo que las posibilidades reales de probar los métodos eran mínimas.

Desde entonces, ha dado tiempo a realizar numerosos experimentos, pequeños y grandes, así como inversiones institucionales e industriales sustanciosas. Un referente obligado para conocer con más detalle la evolución de la traducción automática es el académico británico John Hutchins, cuya bibliografía puede, por suerte, ser consultada libremente en Internet. En el artículo principal se sigue el esquema simplificado de Johnatan Slocum, que aborda la historia de la TA por décadas.

Fuente:http://es.wikipedia.org/wiki/Traducci%C3%B3n_autom%C3%A1tica

junio 18, 2009 Posted by | rdf0809 | Deja un comentario

Traducción automática

La traducción automática (TA), también llamada MT (del inglés Machine Translation), es un área de la lingüística computacional que investiga el uso de software para traducir texto o habla de un lenguaje natural a otro. En un nivel básico, la traducción por computadora realiza una sustitución simple de las palabras atómicas de un lenguaje natural por las de otro. Por medio del uso de corpora lingüísticos se pueden intentar traducciones más complejas, lo que permite un manejo más apropiado de las diferencias en la tipología linguística, el reconocimiento de frases, la traducción de expresiones idiomáticas y el aislamiento de anomalías.

En las últimas décadas ha habido un fuerte impulso en el uso de técnicas estadísticas para el desarrollo de sistemas de traducción automática. Para la aplicación de estas técnicas a un par de lenguas dado, se requiere la diponibilidad de un corpus paralelo para dicho par. Mediante este corpus se estiman parámetros de sendos modelos estadísticos que establecen la probabilidad con la que ciertas palabras son susceptibles de traducirse por otras, así como las posiciones más probables que tienden a ocupar las palabras de la lengua destino en función de las palabras correspondientes de la frase origen. El atractivo de estas técnicas radica en que el desarrollo de un sistema para un par de lenguas dado puede hacerse de manera muy automática, con una muy reducida necesidad de trabajo experto por parte de especialistas en lingüística.

La intervención humana puede mejorar la calidad de la salida: por ejemplo, algunos sistemas pueden traducir con mayor exactitud si el [usuario] ha identificado previamente las palabras que corresponden a nombres propios. Con la ayuda de estas técnicas, la traducción por computadora ha mostrado ser un auxiliar útil para los [traductores] humanos. Sin embargo, y aún cuando en algunos casos pueden producir resultados utilizables «tal cual», los sistemas actuales son incapaces de producir resultados de la misma calidad que un traductor humano, particularmente cuando el texto a traducir usa [lenguaje coloquial] o familiar.

En esta dirección, recientemente están cobrando especial interés las técnicas estadísticas de traducción asistida basadas en una aproximación interactiva-predictiva, en la que el computador y el traductor humano trabajan en estrecha colaboración mutua. Tomando como base el texto fuente a traducir, el sistema ofrece sugerencias sobre posibles traducciones a la lengua destino. Si alguna de estas sugerencias es aceptable, el usuario la selecciona y, en caso contrario, corrige lo necesario hasta obtener un fragmento correcto. A partir de este fragmento, el sistema produce mejores predicciones. El proceso continúa de esta manera hasta obtener una traducción completamente aceptable por el usuario. Según las evaluaciones realizadas con usuarios reales en el proyecto TransType-2, este proceso permite reducir considerablemte el tiempo y esfuerzo necesarios para obtener traducciones de calidad.

Fuente:http://es.wikipedia.org/wiki/Traducci%C3%B3n_autom%C3%A1tica

junio 18, 2009 Posted by | rdf0809, Uncategorized | Deja un comentario

Recursos lingüísticos digitales

Hoy en día existen una gran variedad de recursos lingüísticos digitales que ayudan al usuario a realizar todo tipo de tareas: desde buscar el significado de una palabra en cualquier idioma a traducir un texto de una lengua a otra en unos segundos. Se podría decir que casi todo es posible, sin embargo, hay que evitar el peligro de dejarse llevar por estas facilidades y no perder de vista el trabajo intelectual. Es evidente que la traducción simultánea de un texto dará muchas pistas al usuario acerca de lo que se describe en el texto pero nunca realizará (por lo menos hoy por hoy) una traducción exacta. Para llevar a cabo una tarea adecuada habrá que trabajar sobre el texto traducido intentando acercarse lo máximo posible a su significado esencial.

Los recursos son herramientas, los recursos son medios, no hay que olvidar que el fin último nunca deja de lado el trabajo intelectual, el trabajo primitivo entre el sujeto y el objeto.

junio 18, 2009 Posted by | rdf0809, Uncategorized | Deja un comentario